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Restaurante del chef Germán Martitegui. Comida desde las tortas de la abuela hasta cocina molecular.



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Por fuera no sólo es una pared con graffitis. El exterior de Tegui fue pintado por el gran artista Cabaio, especialista en stencil. Hay imágenes de películas como El padrino, frases en latín, en chino, mensajes escondidos por doquier. Sin duda un trabajo excelente, de libre expresión del artista. Si no hay dinero para cenar en Tegui, vale la pena ir de día a observar la obra!
Tegui estuvo en el detalle.
Dejo algunas fotos.
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Para mi gusto es el mejor lugar para cenar en buenos aires , lamentablemente es muy costoso , lo que no es decir caro ya que cada peso invertido en comer aquí lo vale definitivamente
Cada detalle está esmeradamente cuidado, desde la recepción , a la ambientación , al servicio , a la sommelier y a los camareros
La principal característica del menú es intentar borrar la linea rígida que separa las entradas , los principales y los postres . logrando un ensamble armonioso de todos los pasos y a través de la creatividad poder ofrecer por ejemplo pulpo con salame o peras en el medio de un rissoto o queso provolone y salvia en sus postres sin que ninguna innovación resulte forzada o pretenciosa
La carta de vinos como no puede ser de otra manera es amplia , clara y adaptable a cada momento de la cena



I have to share my experience dining at Tegui. The restaurant got many accolades lately, one is the best of Argentina. Will address the food later, but let me start off by sharing the human aspect of the "supposedly" best. I was seated very near the kitchen and could not believe the horror this chef was putting his employees through. His choice of words was so abusive, demeaning, and discriminatory that left me with a piece of food in my throat and such a bitter taste.

I looked around and realized the way the staff is walking around was not with joy, but with fear, no connection to the food, each other or the client, and we know that the culture trickles down from the leader. Days later I started investigating about this place of work, and came upon evidence and evidence of mistreatment. Masticar is one of the most important food fairs in Argentina, the best chefs get to present, and of course German Martitegui was there with the team. The people worked 15 days, 12 hours shifts, under abuse, lots of putting down for measly $150. Shocking, no? But what is more shocking is that he makes about $100,000 a month. So, now it makes sense that there is a huge turnover of staff and employees, nobody is willing to take this treatment.

German Martitegui is the epidemic of the bad boss. I have read many times that people treat others just the way they feel about themselves. I do not want to go into his pain and how he chooses not to deal with it but terrorize his employees, but I do urge you not to perpetuate his behavior by supporting the restaurant. Many of the "bad" people were acting out of their own pain. Hurt people hurt people. This is German Martitegui.

As far as food is concerned, it is almost like a painting, somewhere, someone reviews it as great, and everybody else does not want to seem unknowledgeable, so they agree. As his presentation is great, the taste is average. There are much better restaurants in Buenos Aires: Uniq, German Gipponi, Crizia...And piece of advice for you Germna: there is only one spot for Chef Gordon. Try to find your authentic self (hopefully one with peace and contribution) and follow that path.

Por fuera no sólo es una pared con graffitis. El exterior de Tegui fue pintado por el gran artista Cabaio, especialista en stencil. Hay imágenes de películas como El padrino, frases en latín, en chino, mensajes escondidos por doquier. Sin duda un trabajo excelente, de libre expresión del artista. Si no hay dinero para cenar en Tegui, vale la pena ir de día a observar la obra!
Tegui estuvo en el detalle.
Dejo algunas fotos.

Fui a comer con un amigo y me encantó. Por fuera es una simple pared con graffitis... tuve que revisar la altura de la calle un par de veces para asegurarme. Por dentro, un espacio muy bien ambientado, y con un patio externo para fumadores. Las mesas están bastante separadas y los sillones son super cómodos.

Mas allá de la linda ambientación, la estrella es la comida. Empezamos con la panera, que tiene una excelente variedad. Después nos pedimos el menu degustacion de 8 pasos, que fue una verdadera joya. Centolla, Conejo, Rana, Jamon Crudo y un bife de lomo con farofa (nunca había comido farofa en Buenos Aires). Todo acompañado por excelentes vinos tintos.

El precio es alto, aun para un restaurant de esta categoría. Eramos dos y gastamos cerca de $1,000.
Primera opinión del lugar

De afuera... no se nota. Apenas un muro con grafittis y una puerta pequeñita... Traspasándola un espacio super bien ambientado, largo y angosto, con una cocina tan grande como el salón. Con un jardín que sólo tiene bananos. Mucho personal y mucho high tech en los detalles: los camareros (miles) toman los pedidos en un palm que transmite los datos a la cocina... (un laboratorio) donde hay cocineros que parecen laboratoristas (miles). Hay servicio de guardarropas, que siempre es un detalle apreciable.  


El servicio es atento correcto y cargoso... uno trae el pan, otro toma el pedido, un tercero acerca un salero y parece el cuento de los dedos \"este compró un huevo, este le puso sal...\" La palm no funcionaba y en lugar de tomarnos los 2 (dos) platos de memoria... tuvimos que esperar que cargaran la batería. No es sólo un vicio de Tegui el de los camareros en exceso. Pero creo que no se tiene en cuenta lo invasivo que puede ser interrumpir cada 5 minutos la conversación para agradecer cortezmente algo que sucedió. 


  El pan lo sirven desde una bandeja donde hay 5 variedades: de nueces (tipo biscotti) de cerveza, focaccia de papas, tradicional y brioche. Todos son deliciosos, y llegan apenas tibiecitos a la mesa. Me pareció super interesante que el de nuez fuera crocante. Mientras uno espera, llegan unos conitos con queso de cabra y tomate. Luego una manteca salpicada de ciboulette y unas mini blinis tibias con crema ácida y caviar de berenjenas. Antes del plato, una cucharita de espuma de coco, con una laminita de salmón ahumado, en la boca quedan tropezoncitos de coco.


El sistema de menú es así: 1 paso $150, 2 pasos $210, 3 pasos $270. Bebidas aparte. O menú degustación de 6 pasos $280 ú 8 pasos $320. Optamos por el sistema de pasos y pedimos una tarta de hojaldre, sesos y jamón crudo, q sale con un helado de tomillo. También una burratta con frutillas fileteadas, brotes de rabanito y gelatina de aceto. Rico, sorprendente... buena combinación de texturas, un equilibrio perfecto en las propuestas. Luego pedimos raya con bolognesa de pulpo en un punto de cocción maravilloso, pero un poco excesivo el dejo tomatoso del pulpo. Y el conejo confitado, que estaba delicioso! con queso de cabra y tomates confitados. Por fin, compartimos un soufflé de chocolate amargo, con sorbete de mandarinas y madeleine de jengibre. La cuenta, con un vino discreto, ascendió a $685.

Mi puntaje: 8,5
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