Sipan Cocina Peruana

nota 4.1 de 5 en 7 opiniones
| Ranking: 232º de 1618 | Restaurantes


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Sipan es ideal para probar la comida Peruana y fusion, tienen excelentes platos muy recomendable el ambiente es super tranquilo para compartir un momento intimo con la pareja es ideal. Super recomendable el ceviche hecho con grano de maiz peruano como corresponde!
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Sipan es ideal para probar la comida Peruana y fusion, tienen excelentes platos muy recomendable el ambiente es super tranquilo para compartir un momento intimo con la pareja es ideal. Super recomendable el ceviche hecho con grano de maiz peruano como corresponde!
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Fuimos a Sipan el otro dia junto a toda mi familia. En total eramos 7. Nos dieron una mesa muy buena, que estaba reservada para nosotros.
La comida fue de una calidad excelente. Sin embargo de los platos que pedimos no habia dos (uno de ellos el anticucho de corazon... en mi opinion si sos EL restaurante peruano no te puede faltar) y despues de la carta de postres quedaban 2 solo dos, el resto se les habian acabado (eramos 2 mesas solamente en todo el restaurante).
No me gustó la atencion, trajeron todos los platos a la mesa en el momento que salian sin preocuparse de servirnos a todos a la vez.
En sintesis me pareció caro para lo que se ofrece

Sipán ganó hace unos años un premio por ser uno de los 5 mejores restaurantes peruanos fuera de Perú.

Yo soy una fanática de la cocina criolla, y la verdad que siempre que quiero comfort food, me doy una vueltita por acá. Lo increíble es como mantienen también la calidad y el arte en la cocina japonesa y chifa. Los tiraditos son el nirvana.

Y los piscos saborizados, son la materia prima de los mejores tragos de BAires.

Muy buenas noches a todos, acabo de llegar de Sipan cocina peruana (Fusionada con criolla y japonesa). Se trató de una cena laboral. Eramos tres, fuimos sin reserva, nos atendió una hostess con modos formales y look cool, con uno de esos peinados nuevos que solo sientan bien en pocas señoritas (este era el caso), con costado rapado y el resto largo. El restaurant está en lo que otrora fuera una galería comercial en el corazón del microcentro porteño. Noche fría (muy fría), nos ubicaron en el pequeño salón que se encuentra entrando, a la izquierda. Poseen dos, el principal mas grande que esta al fondo a la derecha, y el nuestro que constaba de solo tres mesas y una barra. La velada arrancó con un dejo de incomodidad, ya que la entrada era una puerta corrediza, que quedaba abierta continuamente exponiendo el lugar, al frío de la galería. El hecho de que el staff entraba y salía del salón dejándola abierta, hacía sentir la ventisca un poco más aún. El mozo se presentó muy amablemente munido de los menúes y un Ipad que jugaba el papel de carta de vinos. (que garrón ser un Ipad y vivir solo haciendo eso, sin jamas ver páginas tan interesantes como Facebook, Revista Hola o la AFIP.gov.ar.
Uno de los comensales ordenó brillantemente un Catalpa Merlot Reserva 2007 (Bodega Atamisque, Tupungato, donde alguna vez tuve el gusto de estar degustando una de sus truchas maridadas con pinot noir, pero esa historia quedara para otra ocasion). Con la llegada de las entradas, las sonrisas comenzaron a aparecer en las caras de los convidados, e hicieron que el frìo se fuera en un fade out. Primero llegaron las ostras a la parmesana (pedacitos de cielo), seguidas del pulpo al olivo, papas a la huancaína (que se llevaron el premio a la mejor papa en los Potatoes British Awards) y el ceviche clásico que para varios estaba un poco picante pero a mi me resultó exquisito.

El mismo individuo que tuvo una elección triunfal en el primer vino, echó por un poco por la borda los tonos suaves que nos había dejado la botella de Catalpa. El Ciclos Malbec, de El Esteco, que llegó a continuación, si bien era agradable pero nos cambió el suave recuerdo del merlot por una violenta astringencia no apta para ese partido. Luego elegimos dos platos fuertes para compartir entre los tres, que a pesar de estar increíble, quizá se llevaron el segundo puesto comparándolos con las entradas. Uno se trataba de un Tacu Tacu de mariscos (arroz, mariscos y no supe distinguir que otros ingredientes ) que estaba muy sabroso y el un salteado de lomo con vegetales asados que tampoco nos falló en el paladar. Postre no pedimos, solo dos cafés seguidos de la cuenta. El precio de esta historia llegó a las 4 cifras redondas con propina incluida ($1000). Las entradas no bajan casi ninguna de $90 y los principales de $120/150. En cuanto a la disposición del local creo que debería mejorar bastante. La atención es más que adecuada, supieron traer las entradas de forma escalonada cosa hizo que pudiéramos saborearlas mejor. El tiempo de espera es razonable, incluso menor al pactado. Luego de una velada agradable que duró poco más de dos horas nos retiramos del lugar esperando volver pronto.

Saludos

Blopa

Otro peruano fashion y con onda, con buena comida y barra de tragos. A mitad de camino entre Osaka y Primavera trujillana, con menos concepto que el primero y más oriental que el segundo.En los pasillos (asi como lo leen) de una galería, sale por Paraguay por Florida y si no mirás para adentro, jamás descubrirías un restaurant ahí.

Ocupan 2 locales devenidos en salones y en el mismísimo pasillo tienen también instaladas unas mesas... hacen bien, Sipán se llena a tope, todos los mediodías.El servicio es despersonalizado, a tal punto que los mozos rotan por las mesas y muchas veces repiten la toma del pedido o desorientan bajando platos en mesas que no corresponde. Así y todo, con paciencia uno logra comer rico en Sipán.La comida es sabrosa, flagrante, tentadora.

Los platos son muy abundantes y se pueden compartir. De hecho ellos sugieren 2 entradas y luego un principal cada 2.Pedimos el ceviche mixto ($84) un gran plato de pescados y mariscos fresquisimos, con el aderezo justo (que terminan de incorporar ya en la mesa). Los anticuchos ($65) que salen con papas a la parrilla, un tanto fuertes en el sabor pero muy bien logrados.

Y probamos la chifa de pollo ($66) muy agradable al paladar y con un dejo de aceite de sésamo más que interesante. De postre una imperdible ($27) mousse de mango, con trocitos de la fruta fresca y almendras caramelizadas, realmente increíble... tanto que uno se hace el propósito de pasar y disfrutarla aunque sea de parado en la barra.La experiencia es buena, el lugar es simpático y bastante cómodo, aunque las mesas están bastante cerca.

Mi puntaje: 8
Primera opinión del lugar

El lugar divino,hay 2 salones uno bastante pequenio para mi gusta pero al estar vidriado y ver una gigantografía de Perú uno no se siente encerrado...
los mozos muy atentos y explican muy bien los platos...
comí un tiradito de salmón con salsa de maracuya INCREÏBLE!!!!
luego probé otro plato,no recuerdo el noimbre,que llevaba leche de tigre....el mozo aclaró que si no queríamos picante le sacaramos el ají que traía en el plato....igualmente el plato seguía siendo sumamente picante....
tomé una cerveza peruana muy rica!!!
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