Puerta Uno

nota 4.1 de 5 en 12 opiniones
| Ranking: 33º de 254 | Pubs y bares


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Opinión destacada

Ah, las fachadas. Claro que la entrada bonita de un local es parte del suceso de ciertos emprendimientos. Sea esa imponente y grandiosa, o seductora y invitadora, una linda fachada puede hacer la diferencia para llamar la atención de los que pasan por el lugar y, de esa manera, aumentar la cantidad de consumidores.

Ahora, bien, mirá eso. Mirá esa fachada y decime si hay cosa más horrible que esa:Entre la suciedad de la calle, el terrible aire acondicionado y el estacionamiento para motos, no se imagina que acá quede Puerta Uno. Esa casa antigua posee una de las decoraciones más lindas de la ciudad, cada ambiente se destaca y se impone por algún detalle que demuestra el cuidado de Robertino Tarantini, el dueño, cuando pensó en ese speakeasy.

Todos los rincones acá, son especiales. Algunos ambientes, como el área externa de la foto anterior – cerrada, obviamente, en el invierno porteño -, son rellenadas con grandes sillones y fiacas que, bajo la sutil iluminación, mezcla el conforto de la oscuridad con un brillo de boliche copado. Además de eso, otro punto a tener en cuenta sobre ese grandioso bar es su cuidado con la publicidad. Al revés de simplemente “venderse”, Tarantini supo tener buenas ideas y mezcló los patrocinios con las decoración de su Puerta Uno.

O sea, al revés de ponerle una pantalla de LCD cualquiera, las mesas altas que imitan balcones de bar son vigiladas por un campari semejante a los globos espejados que brillan en el ambiente.Para completar la mezcla de elementos en la decoración, un techo de paja arriba de la barra confiere un acento rustico para el local. Y no te preocupes, además del atrevimiento, nada acá es exagerado.Pero excesivos fueron nuestros pedidos.

Empezamos con un algo liviano: una dosis de Absolut Red Ruby con hielo.Ya sabiendo que eso no iba terminar tan bien, pedimos una tabla de quesos, aceitunas saladas, jamón crudo, nueces, salame, tomates secos, tostadas…Bueno, ahora volvemos a los tragos. Sugerencia del jefe de la barra, un exclusivo drink molecular de la casa: manhattan Mercurio.

Básicamente, imita la consistencia del mercurio, uno de los elementos más raros de la química. Tan raro que fue imposible sacarle fotos. Así, no dejes de mirar el video en cual, literalmente, soplamos la bebida, y mírale el efecto.Seguimos… era hora de probar la carta de autor del bar, pero no molecular. Primero, un Absolut Passion, con maracuyá, pomelo, cranberry y Absolut Appeach. Un trago para chicas.

Después, un Jamaica Sea Breeze, con Run Havana Blanco, jengibre, pomelo y cranberry.Y cerramos con un Beijing, que llevaba sake, cranberry, lima y jengibre (sí, sí, pedimos casi todo parecido ese día).El encanto final quedó por cuenta de una fondue de chocolate con frutas, muy bien presentada:¿Sinceridad?

Ese relato, que no vale nada, no dice ni la mitad de cómo a nosotros nos encantó Puerta Uno. Y nos hicimos una promesa: volver cuanto antes sea y ahí recién, puede ser que ese relato gánese un final digno de esa maravillosa experiencia. Porque con $25 por trago, queríamos disfrutar ese bar por lo menos una vez por semana.
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Muy bueno el lugar, es una puerta negra en la entrada que no dice nada, pero el lugar por adentro es hermoso y muy comodo para estar. Los tragos muy buenos, para picar algo los nachos con carne y queso son una gran opción, luego tienen variedad de sandwich con carne y vegetarianos, la carta de vinos super amplia también. Se lo pasa muy bien con amigos. Lo único que no me gustó tanto fué la atención, quizá porq eramos 15 personas pero se tardaron mucho en atendernos cuando llegamos (no estábamos todos igual) pero en gral la experiencia fué buena, menos la atención. Si no hay apuro lo recomiendo

Puerta Uno es el lugar ideal para ir en una primera cita o sorprender a tu pareja. ¿Por qué? Por que queda en una zona que no es de bares ni tiene movida nocturna (Barrio Chino de Belgrano) y de afuera es imposible saber qué hay dentro. La Fachada no dice nada. No tiene cartel ni nombre en la puerta, simplemente es una puerta pintada de negro. Para entrar tenés que golpear la puerta y decir que "vas a tomar algo". El lugar no tiene nada que envidiar a los pubs Newyorkinos (seguramente de ahí tomaron la idea para la ambientación). Todos los tragos que probé son muy buenos y tiene ricos platos. ¡El salmón me resultó espectacular!

Es por la onda, es por el hecho de que es SUPER escondido y en un barrio que casi nadie (que no sea 'gourmet/ distinto) le da bola, y es porque es muy bueno que está en mi top3 bar de la ciudad (con 878 y Frank's).
La puerta es un nada cuando adentrás al super chic salón. Los bartenders tienen toda la onda y la facha, claro ajjaa, y de vez en cuando hay tragos moleculares que te hacen que un Cosmopolitan quede igual a un Mercurio, muy interesante.
Igualmente la gastronomia es buena, sugiero el foundue de chocolate que es bastante generoso. El local no es para todos, a ver, tenés que tener la onda del local para que te sientas cómodo, sino dale alcohol pa' adentro ajaja.
Las musicas que pasan ahí también son super originales y en fin, la propuesta es bien interesante.

Ah, las fachadas. Claro que la entrada bonita de un local es parte del suceso de ciertos emprendimientos. Sea esa imponente y grandiosa, o seductora y invitadora, una linda fachada puede hacer la diferencia para llamar la atención de los que pasan por el lugar y, de esa manera, aumentar la cantidad de consumidores.

Ahora, bien, mirá eso. Mirá esa fachada y decime si hay cosa más horrible que esa:Entre la suciedad de la calle, el terrible aire acondicionado y el estacionamiento para motos, no se imagina que acá quede Puerta Uno. Esa casa antigua posee una de las decoraciones más lindas de la ciudad, cada ambiente se destaca y se impone por algún detalle que demuestra el cuidado de Robertino Tarantini, el dueño, cuando pensó en ese speakeasy.

Todos los rincones acá, son especiales. Algunos ambientes, como el área externa de la foto anterior – cerrada, obviamente, en el invierno porteño -, son rellenadas con grandes sillones y fiacas que, bajo la sutil iluminación, mezcla el conforto de la oscuridad con un brillo de boliche copado. Además de eso, otro punto a tener en cuenta sobre ese grandioso bar es su cuidado con la publicidad. Al revés de simplemente “venderse”, Tarantini supo tener buenas ideas y mezcló los patrocinios con las decoración de su Puerta Uno.

O sea, al revés de ponerle una pantalla de LCD cualquiera, las mesas altas que imitan balcones de bar son vigiladas por un Campari semejante a los globos espejados que brillan en el ambiente.Para completar la mezcla de elementos en la decoración, un techo de paja arriba de la barra confiere un acento rustico para el local. Y no te preocupes, además del atrevimiento, nada acá es exagerado.Pero excesivos fueron nuestros pedidos.

Empezamos con un algo liviano: una dosis de Absolut Red Ruby con hielo.Ya sabiendo que eso no iba terminar tan bien, pedimos una tabla de quesos, aceitunas saladas, jamón crudo, nueces, salame, tomates secos, tostadas…Bueno, ahora volvemos a los tragos. Sugerencia del jefe de la barra, un exclusivo drink molecular de la casa: Manhattan Mercurio.

Básicamente, imita la consistencia del mercurio, uno de los elementos más raros de la química. Tan raro que fue imposible sacarle fotos. Así, no dejes de mirar el video en cual, literalmente, soplamos la bebida, y mírale el efecto.Seguimos… era hora de probar la carta de autor del bar, pero no molecular. Primero, un Absolut Passion, con maracuyá, pomelo, cranberry y Absolut Appeach. Un trago para chicas.

Después, un Jamaica Sea Breeze, con Run Havana Blanco, jengibre, pomelo y cranberry.Y cerramos con un Beijing, que llevaba sake, cranberry, lima y jengibre (sí, sí, pedimos casi todo parecido ese día).El encanto final quedó por cuenta de una fondue de chocolate con frutas, muy bien presentada:¿Sinceridad?

Ese relato, que no vale nada, no dice ni la mitad de cómo a nosotros nos encantó Puerta Uno. Y nos hicimos una promesa: volver cuanto antes sea y ahí recién, puede ser que ese relato gánese un final digno de esa maravillosa experiencia. Porque con $25 por trago, queríamos disfrutar ese bar por lo menos una vez por semana.
Foto opinião do Geraldo Figueras sobre Puerta Uno
Primera opinión del lugar

Un bar....escondido en belgrano, conocido por pocos..muy afamado, lindo lugar, con una barra de principal ambientacion, es una casona reformada, conserva habitaciones en donde se puede cenar o simplemente beber algo, la carta de tragos tiene mucha variedad, y los bartenders son muy buenos, la musica es perfecta, a medida que entra la noche se pone mas lleno...
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