Ofrece todo el tipo de actividades culturales, desde mostras hasta talleres y espectáculos.

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Depende mucho de las muestras que esten en ese momento....la realidad que yo fui por ultima vez(fui varias veces....) habia un cuarto lleno de bolsas de basura haciendo un tipo de "cueva" y un cartel que decia "REFUGIO"....la gente hacia cola par entrar descalzos y se sentaban en el piso a hablar...pero bueno....a gusto de cada uno....
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O Centro Cultural Recoleta é um espaço artístico, que oferece exposições, peças teatrais, curso, e muito mais. É muito bem localizado, entre o shopping Buenos Aires Deisign, onde tem variados restaurantes e o cimitério da Recoleta (ponto turístico da cidade). Também dá pra ir andando ao Shopping Recoleta Mall. Então aproveite para um passeio completo e cheio de opções.
Compartilhar experiências reais é nosso objetivo. São filtradas resenhas spam, ofensivas, que não se refiram ao local ou que sejam/pareçam resultado de conflito de interesse.
Localizado no belíssimo bairro da Recoleta, permeado de cultura e vida noturna, o centro cultural é um bom local de espetáculos da capital portenha.
Estivemos lá em meados de outubro e demos tanta sorte que estava sendo apresentado o famoso espetáculo "Fuerza Bruta", não pensamos duas vezes, compramos e tivemos o prazer de assisti-los em sua terra natal e com preço muitíssimo mais justo que o praticado no Brasil, uma experiência indescritível.

Es uno de esos lugares que enamora cuando lo ves, un pasaje de ida a otro mundo; siempre caemos a exposiciones o situaciones bizarras cuando vamos con mi pareja a pasar una tarde en plaza Francia, es apto para todo el mundo se recomienda siempre preguntar por el cambio de exposiciones, y visitar siempre las muestras fotograficas

O espaço é ótimo, mas não sei se dei azar ou se é assim mesmo.
Explicando: quando fui não tinha NADA. Sério, nada pra se ver pelo q percebi. Muitas salas vazias ao longo de um grande corredor, um pátio grande, com um piso onde misturava-se vários tipos de azulejos. Feio até. Mas nenhuma atividade. O bonito era a vista.
Corredores externos, sem qualquer sala ou atrativo, com aspecto de mal cuidado.
Enfim, fui, entrei, e não vi nada demais. Agradeci e muito por ser entrada franca, senão teria saído cuspindo marimbondos.
O Hard Rock Café é lá dentro (o melhor do Centro pelo visto).
O tão aclamado cemitério da Recoleta http://br.kekanto.com/biz/cementerio-de-la-recoleta
fica ao lado, então, se vc gosta, dá um pulo lá. Eu não fui pq não vejo qualquer sentido em visitar cemitérios.
Só não foi total perda de tempo pq a pracinha em frente é bem agradável, tinha um Freddo (sempre bom!!) e algumas lojas de souvenirs legais.
Pertinho também fica o Recoleta Mall, gostosinho de visitar também.

Es uno de los espacios culturales más renombrados de la escena porteña. Con muestras de fotografía, instalaciones, diseño y bellas artes. Se dictan cursos también, y tiene una sala contigua donde se presentan espectáculos. Lo mejor es que es gratis y está ubicado en Plaza Francia, lo que constituye un buen paseo para el turista que visita la ciudad.

Esse é um dos principais centros de artes da cidade com exposições e peças de teatro e tem um prédio muito bonito de frente para a praça Intendente Alvear, a mais gostosa de Recoleta.

Muita gente fica por ali para descansar e curtir um solzinho durante a semana depois da aula e nos finais de semana. Recomendo ir no mesmo passeio do Cemitério da Recoleta, pois fica bem perto.
Foto opinião do Bruno Yoshimura sobre Centro Cultural Recoleta


UNA TERCERA PARTE DE NUESTRO ROMPECABEZAS DEL CENTRO CULTURAL RECOLETA:

Cuando Testa, Bedel y Benedit recibieron el encargo para instalar el Centro Cultural en el Asilo Viamonte, su análisis se centró en que el conjunto estaba compuesto por: el antiguo convento franciscano, organizado en claustros alrededor de cinco patios sucesivos, y por otro lado la terraza, la capilla neogótica y los pabellones eclécticos diseñados por Buschiazzo entre 1880 y 1900. Así, el criterio que adoptaron fue restaurar el convento de los recoletos, quitando un segundo piso añadido posteriormente, y modificar libremente los pabellones de fines del siglo XIX. En cuanto a las adiciones demolidas sobre el edificio colonial, se dejaron fragmentos de muros cortados en diagonal, dejando una marca del pasado y pensando esos pisos demolidos como nuevas terrazas al aire libre, un paseo sobre las azoteas con varios miradores y jardines, enmarcadas por los restos de paredes recortadas Cuando Testa, Bedel y Benedit recibieron el encargo para instalar el Centro Cultural en el Asilo Viamonte, su análisis se centró en que el conjunto estaba compuesto por: el antiguo convento franciscano, organizado en claustros alrededor de cinco patios sucesivos, y por otro lado la terraza, la capilla neogótica y los pabellones eclécticos diseñados por Buschiazzo entre 1880 y 1900. Así, el criterio que adoptaron fue restaurar el convento de los recoletos, quitando un segundo piso añadido posteriormente, y modificar libremente los pabellones de fines del siglo XIX. En cuanto a las adiciones demolidas sobre el edificio colonial, se dejaron fragmentos de muros cortados en diagonal, dejando una marca del pasado y pensando esos pisos demolidos como nuevas terrazas al aire libre, un paseo sobre las azoteas con varios miradores y jardines, enmarcadas por los restos de paredes recortadas . Pensando la terraza del viejo asilo como un espacio de esparcimiento, propusieron construir una estructura de hormigón armado con una escalera que partiera de la Plaza Intendente Alvear, salvara el paredón del asilo y sirviera como acceso independiente a la terraza al aire libre, adonde se encontrarían una confitería y la biblioteca del futuro centro cultural. Esta idea no fue concretada, y finalmente en 1991, Testa propondría perforar el paredón para instalar el patio de comidas del Buenos Aires Design. Los pabellones diseñados por Buschiazzo sobre la terraza, iban a conservarse según el proyecto original, aunque cegando sus aberturas originales y perforando sus muros con nuevas ventanas triangulares. Sin embargo, según avanzó el proyecto y Testa diseñó el Buenos Aires Design, dos de los edificios de Buschiazzo serían demolidos y reemplazados por nuevas construcciones proyectadas por Testa. Se mantuvieron en pie parte de sus fachadas y muros, marcando su existencia pasada. Esto despertó una discusión en la comunidad de arquitectos argentina, ya que mientras muchos exigieron la mantención de lo existente interviniendo lo menos posible .Mudando un conjunto de museos municipales al nuevo centro cultural, el primer patio debería haber sido ocupado por el Museo Fernández Blanco, el segundo, el tercero y el cuarto por el Museo Sívori, el edificio cedido a la ONU y la actual Sala Cronopios al Museo de Arte Moderno y el pabellón hacia la calle Azcuénaga (finalmente demolido) por el Museo del Cine. Sobre la azotea del pabellón del Museo de Arte Moderno (hoy Sala Cronopios) se proyectaba otro bar y espacio al aire libre, accesible desde pasarelas.

Hacia el frente de la calle Azcuénaga, el proyecto original de Testa, Bedel y Benedit ocupaba el último de los patios del antiguo convento con un teatro al aire libre y el sector de personal y mantenimiento, rematando con un acceso de servicio desde Azcuénaga. Pero esta parte de la idea tampoco sería construida, y en 1991 este sector del viejo asilo sería demolido para construir el edificio "Ballena" y el acceso al Buenos Aires Design. Con esta modificación del proyecto, además se perdió definitivamente la opción de instalar en el Centro Cultural Recoleta el Museo del Cine, la Escuela de Restauración y una biblioteca pública.

SEGUIMOS CON LA SEGUNDA PARTE DE SU HISTORIA.
Durante diez años el asilo funcionó bajo la dirección de la Corporación Municipal de Buenos Aires, pero ante la crítica situación presupuestaria, se entregó la administración de la institución a la orden de las hermanas de San Vicente de Paul. Recuperando el carácter del antiguo convento, las monjas reordenaron el asilo y se mantuvieron a cargo del ahora llamado Asilo de Ancianos, a lo largo del siguiente siglo La zona de “la Recoleta”, como ya se la llamaba, fue privilegiada por Torcuato de Alvear, primer intendente de Buenos Aires (1880-1887), para realizar allí remodelaciones y embellecimiento del espacio público, y el edificio del asilo no fue la excepción. Comenzando con las ampliaciones a partir del mismo año 1880, el pabellón de acceso, de estilo italianizante, y la capilla de estilo neogótico fueron construidos, junto con pabellones de una sola planta, entre 1881 y 1885. Las obras fueron financiadas con donaciones de porteños de clase alta y encargadas al arquitecto municipal Juan Antonio Buschiazzo, quien diseñó todos los edificios
ambién Buschiazzo fue el paisajista de la actual Plaza Intendente Alvear, a la cual dotó de una laguna artificial y unas falsas ruinas que años más tarde serían demolidas; y fue quien proyectó el actual pórtico del Cementerio de la Recoleta y el paredón con esculturas que sostiene la terraza del antiguo asilo, salvando el fuerte desnivel del terreno. Así, el área de Recoleta se transformó en la privilegiada por el Intendente Alvear, y pasó a ser uno de los paseos favoritos de la clase alta porteña, como lo documentan numerosas fotografías de comienzos del siglo XX.
La segunda gran remodelación ocurriría casi un siglo después, en 1979. Argentina era gobernada por una dictadura militar y el intendente de facto Osvaldo Cacciatore impulsó un pretencioso proyecto para transformar el viejo asilo en el nuevo Centro Cultural Ciudad de Buenos Aires, adonde se instalarían en una sede única: el Museo del Cine, el Museo de Arte Moderno y el Museo de Artes Plásticas, además de alojar a parte de la colección del Museo de Arte Hispanoamericano.

La obra fue proyectada por los prestigiosos arquitectos y artistas plásticos Clorindo Testa, Jacques Bedel y Luis Benedit, mientras los ocupantes del asilo eran trasladados a la localidad de Ituzaingó y al Asilo Rawson. Aunque Cacciatore propuso mantener en las reformas el estilo clásico de los antiguos edificios, los arquitectos eligieron un lenguaje completamente contemporáneo para su obra, instalando escaleras metálicas junto a los viejos pasillos abovedados y demoliendo varios de los viejos pabellones diseñados por Buschiazzo hacía ya cien años. El Centro Cultural se inauguró en diciembre de 1980, y fue durante la dirección de Osvaldo Giesso (1983-1989), ya de nuevo en democracia, que comenzó a crecer para desarrollarse plenamente, y cambiando su nombre por «Centro Cultural Recoleta» a partir de 1990. En el interior del CCR funciona el Museo de Ciencia Participativo «Prohibido no tocar», un lugar especialmente diseñado para jóvenes y niños donde la experiencia interactiva los acerca a los fenómenos físicos.

En un sector del edificio, cedido por la Municipalidad de Buenos Aires al volver a la democracia en 1983, funcionan las oficinas de Naciones Unidas y la Organización de Estados Americanos en la Argentina

CENTRO CULTURAL RECOLETA EDIFIO DE SAPIENSIA LO MISMO DE OBRAS DE ARTES PLASTICAS , DESDE INSTALACIONES,IMPROVISACIONES . ARTE MUY VARIADO Y QUE NO PODES DECIR QUE NO ...
El Centro Cultural Recoleta (en un comienzo llamado Centro Cultural Ciudad de Buenos Aires) es un centro de exposiciones ubicado en el barrio de Recoleta, en la Ciudad de Buenos Aires. Fue declarado Monumento Histórico Nacional y forma parte de un polo de atractivos turísticos y de esparcimiento, junto al Cementerio de la Recoleta y la Plaza Intendente Alvear, mal llamada Plaza Francia(Esta se encuentra donde se alza el Monumento de Francia a la Argentina, frente al Museo Nacional de Bellas Artes). Ocupa el edificio del antiguo Asilo General Viamonte, y se trata de uno de los espacios culturales de mayor importancia de la ciudad.
El solar donde se encuentra el Centro Cultural fue originalmente donado a los frailes franciscanos recoletos en 1716, y en el lugar donde se encuentra el edificio funcionaba el claustro. Los planos de la obra fueron diseñados por los arquitectos jesuitas alemanes Johann Kraus y Johann Wolff, mientras que el diseño de la fachada y los espacios interiores son atribuidos al arquitecto italiano Andrea Bianchi.
En 1834, por iniciativa de Juan José Viamonte, un sector se transformó en el primer Hospital de Clínicas de la ciudad y en un asilo para enfermos mentales, y el 17 de octubre de 1858 el Gobernador Valentín Alsina inauguró allí el Asilo de Mendigos, luego Asilo de Inválidos, mientras se prohibía la limosna callejera La segunda gran remodelación ocurriría casi un siglo después, en 1979. Argentina era gobernada por una dictadura militar y el intendente de facto Osvaldo Cacciatore impulsó un pretencioso proyecto para transformar el viejo asilo en el nuevo Centro Cultural Ciudad de Buenos Aires, adonde se instalarían en una sede única: el Museo del Cine, el Museo de Arte Moderno y el Museo de Artes Plásticas, además de alojar a parte de la colección del Museo de Arte Hispanoamericano.

La obra fue proyectada por los prestigiosos arquitectos y artistas plásticos Clorindo Testa, Jacques Bedel y Luis Benedit, mientras los ocupantes del asilo eran trasladados a la localidad de Ituzaingó y al Asilo Rawson. Aunque Cacciatore propuso mantener en las reformas el estilo clásico de los antiguos edificios, los arquitectos eligieron un lenguaje completamente contemporáneo para su obra, instalando escaleras metálicas junto a los viejos pasillos abovedados y demoliendo varios de los viejos pabellones diseñados por Buschiazzo hacía ya cien años. El Centro Cultural se inauguró en diciembre de 1980, y fue durante la dirección de Osvaldo Giesso (1983-1989), ya de nuevo en democracia, que comenzó a crecer para desarrollarse plenamente, y cambiando su nombre por «Centro Cultural Recoleta» a partir de 1990. En el interior del CCR funciona el Museo de Ciencia Participativo «Prohibido no tocar», un lugar especialmente diseñado para jóvenes y niños donde la experiencia interactiva los acerca a los fenómenos físicos. n 2001 se inauguró un nuevo y amplio espacio, la Sala Villa Villa, construida con 250 000 dólares donados por el grupo teatral De la Guarda, quien había debutado en 1995 en el mismo Centro Cultural Recoleta En 2005, Clorindo Testa volvió al CCR para proyectar una remodelación en el marco de su 25 Aniversario. Así, durante los siguientes años se reformó el hall de acceso, se remodelaron y restauraron las salas de exposiciones En 2010, ya para el 30 Aniversario del centro cultural, se restauró el Auditorio El Aleph, que ocupa el edificio de la antigua capilla. Buenos Aires Design Center[editar]
En 1990, se constituyó el Emprendimiento Recoleta S.A., con el objetivo de instalar un centro comercial y un centro de convenciones en parte del predio del Centro Cultural Recoleta. A la hora de diseñar la intervención, la firma eligió contratar nuevamente a Clorindo Testa, quien diez años antes había proyectado el centro cultural, y se hizo cargo del Buenos Aires Design Center, dotándolo de un espacio interior colorido y vibrante, y tomando la idea de aprovechar el antiguo paredón bajo la terraza del ex Asilo para excavar bajo la barranca, abrir una galería y construir el nuevo centro comercial debajo de la terraza del Centro Cultural Recoleta, sobre el nivel inferior de la plaza. Esto significó a su vez una remodelación para el centro cultural, MUCHO PARA VER Y DISFRUTAR

En un sitio para apreciar todas las distintas expresiones del arte. Muestras permanentes de cultura. Ubicado en el paseo de la recoleta. Ideal para visitar cada vez que hay muestras, compartir con amigos y disfrutar de tantos espacios que tienen para propios y extraños. En la actualidad se puede ver toda la programación a través del Gobierno de la Ciudad y turismo BsAs.
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